De sobra es conocido por nosotros,los sanitarios,el que uno pudiera equivocarse en su quehacer, algo hasta humanamente entendible y hasta perdonable. Lo que jamás llegan a tolerar ni perdonarnos nuestros pacientes es la posible soberbia y chulería galénica posterior.

Así nos educaron, con el orgullo de perseguir la verdad, respetar y querer a los demás, como podemos querernos a nosotros mismos, sin la necesidad de tener que estar afiliados a ningún partido político tóxico ni a propaganda alguna, en que sea inevitable el tener que pensar de continuo en amigos y enemigos, aunque podamos tener los odios y amores contenidos como cualquier persona, además de vivir entre libros, familia y profesión de la forma más llevadera posible.

Y bajo estos valores he pretendido vivir, alejado del ruido cuánto he podido, pero bajo el peso de las cosas que ensombrecen nuestra vida, uno se siente concernido de más para hablar y denunciar a este Gobierno Sentina, adonde por ir a parar lo peorcite de cada familia, todos los días tenemos que sentirnos humillados y ofendidos como ciudadanos.

Y excluyan de mi juicio general, faltaría más, a las mínimas y honrosas excepciones que quieran. Es lo que sentí el jueves pasado tras ver asaltada mi querida Ceuta, la ciudad de mis suegros, mi esposa y hasta donde nació mi hijo mayor.

Sentimiento aún más humillado, cuando tras estar la ciudad abandonada a su suerte durante dos días, no tuvo empacho alguno Su Sanchidad en aterrizar cuál Celeste ser para darles a sus vecinos unas palmaditas en la espalda.

Él, el alto y demacrado, tan quijotesco como siempre y tan fuera de la realidad, junto a Vivas, su pequeño escudero y socio Gobernador de aquella invadida como Insula Barataria ,otrora orgullosa y bien defendida ciudad española. Y rodeados de todos los policías que pudieron detraer del cuidado vecinal, mientras intuían cerca a cientos y cientos de militares mordiéndose las manos de rabia, al sentir la vergüenza de su parálisis, orden mediante. Ellos, los de la cabra y el valor más que acrisolado.

Y sintiendo lo mismo que los miles de ciudadanos que hartos de engaños y humillaciones exclamaban a su paso…

¿Crees que no sabemos quién eres…hijo de Dios o de p….,vaya Vd. a saber.

Pero como puedes decir una cosa y su contraria, si al día siguiente te fuera conveniente.

Porqué sigues engañándonos haciéndonos creer que no tienes una enfermedad democrática grave, y que no podrías mantenerte siquiera en pie solo, si no fuera por los dos celadores que tus amigos y enemigos nuestros de Bildu y Junts te llevan a diario en volandas, de forma tan menesterosa como humillante para tí mismo y todos nosotros?

Podían decirlo allí, pero lo que yo digo aquí es que, efectivamente, tenemos un Presidente bípedo, sino a un auténtico ciempiés, si me permiten la metáfora, andando siempre sobre las patitas ajenas de la caterva de bichos que diariamente y a cambio de limpiar sus miserias, reciben los detritus que él les va echando, según lo van necesitando.

Comienzo todo este necesario desahogo tras llevar desde hace casi una semana en estado de shock, supongo que como muchos de Vdes, tras ver Ceuta como aquellas calles de París ,allá por mayo del 68. en que vivimos con el miedo del posible inicio de otra Revolución o el principio del fin de una era

Desde allá hemos tenido minuto a minuto información de amigos que constituían más un clamoroso SOS o una despedida,que un deseo de informar, abandonados como se sentían las cuarenta y ocho horas siguientes, vamos,como pudieron sentirse los vecinos de Paiporta, los del AVE por Córdoba o los ardidos por cualquier rincón de España.

Mientras, el muy desalmado pretende hacernos creer que la culpa es de muchos jueces a los que deberíamos poner “sub judice”, del Cambio climático , de las Mafias o de aquél Cid Campeador que no fue capaz de acabar con todos ellos…mecagoén!

Ellos, los sociatas, los que además de considerarnos imbéciles a todos, han olvidado que vienen de aquella Revolución Francesa, la madre que empezó a hablarles de la Igualdad y demás zarandajas sobre las que han ido montando la industria de su ideología, pero que también los conminaba hacia “la pobreza honorable del hombre de Estado, que debería ser como un estoico”.

No puedo evitar el recordarlo, mientras veo de continuo a nuestro Incoherente Presidente volando más que un vencejo sobre ese Falcon con el que salió huyendo ante tanto dolor ajeno, para aislarse y rezar por ellos en la palaciega Mareta, en donde al dia siguiente, ya recuperado, aún tuvo tiempo para aconsejarnos música veraniega.

Manejando, una vez más, la frivolidad y vulgaridad como su peculiar escudo de armas.

Para ir acabando, permítanme dos citas,de Goëthe… ”Prefiero la injusticia al desorden”,y otra de Chateaubriand que aunque monárquico, en sus Memorias de ultratumba, tras vivir aquellos desmanes revolucionarios, acabó exclamando…”que venga alguien, aunque sea Napoleón”.

¿Quando seremos capaces de quitarnos el caparazón anímico de la ideología, para exigir a nuestros mediocres políticos hacer cosas que me llenen de sosiego y protección nuestras vidas, y se dejen de la enervante palabrería que consume sus vidas y todas las nuestras.

POSDATA…Escribo bajo el preocupante y ensordecedor ruido de las pasadas de helicópteros que transportando auténticos úteros llenos de aguas, pretenden romperlas sobre un fuego cercano…y por si no cabíamos en casa…!!!

LO ESPANTOSO NO ES SER LLAMADO MISERABLE. LO ESPANTOSO ES SER LLAMADO MISERABLE Y SERLO, decía Castellani ,el famoso jesuita y escritor argentino.

Feliz verano

Luis Manuel Aranda
Médico Otorrino
Huesca

 

Por Luis Manuel Aranda González

Médico- Otorrino, De la sociedad de médicos escritores.

Deja una respuesta